viernes, 21 de agosto de 2009

EL BIEN Y EL MAL EN UN SOLO CUERPO " EL HOMBRE" ENSAYO

La ciudad de Dios del autor San Agustín de Hipona. Es una de las obras maestras, en ella ofrece una síntesis de su pensamiento filosófico, teológico y político. Fue escrita desde el 413 al 426 a.c. El motivo por el cual escribió esta obra fue las críticas que los paganos hacían contra el cristianismo: Roma había caído bajo los visigodos (410), la Ciudad Eterna se había hecho añicos.... Los paganos habían culpado a los cristianos de tal desastre, argumentando que el abandono de los dioses tradicionales en favor del cristianismo, convertido desde hacía tiempo en la religión del imperio, había sido la causa de la pérdida del poder de Roma y de su posterior destrucción.

Para sentar mi tesis sobre “el bien, el mal y las instituciones”; me basaré en dos planteamientos que hace San Agustín. Teniendo una posición inicial en concordancia con su planteamiento, en lo relacionado a la presencia de los antagonismos; pero disintiendo en el sentido de lo divino, en el triunfo del bien sobre el mal en el cielo y “el poder de los gobernantes procede de Dios”; para efecto del ensayo, los gobernantes está representado por las instituciones de los individuos en la sociedad.
San Agustín: 1) Con relación a la lucha eterna entre el bien y el mal; sobre la idea del bien; con la de Dios, inspirada en el cristianismo al considerar que la felicidad la gozarían los bienaventurados en el cielo, tras la práctica de la virtud, y el mal, era el ámbito de la oscuridad (problemas) gobernado por Satán. Un día el mal invadió el bien y desde allí tienen una constante pelea. 2) San Agustín aceptará que la sociedad es necesaria al individuo, aunque no sea un bien perfecto; sus instituciones, como la familia, se derivan de la naturaleza humana, siguiendo la teoría de la sociabilidad natural de Aristóteles, y el poder de los gobernantes procede directamente de Dios.”

El siguiente texto se basa en el capítulo cuarto del libro primero “la devastación de Roma no fue castigo de los dioses debido al cristianismo”; el desarrollo se plantea iniciando con la biografía del autor, la cual permitirá una contextualización histórica de los hechos; luego se planteara los aportes que el autor hace a la filosofía; posteriormente se conocerá la tesis en la que se baso el autor y la definición de cada uno de los tópicos, aportará una mayor comprensión; finalmente, comprensión del capítulo IV; contexto actual de esta magna obra y desde allí se hará una revisión de su vigencia; síntesis y conclusiones.

BIOGRAFÍA
Nació en Ta­gaste (África) un 13 de Noviembre del 354 d.p. (siglo IV) y murió en el año 430 (siglo V) viviendo así 76 años. Sus padres eran de cierta posición económica pero no ricos. Su padre, Patricio, era un pagano de temperamento violento y madre, Mónica cristiana. Agustín era una persona con muchos amigos y le gustaba mucho estudiar latín. Estudió retórica en Cartago (arte de hablar y escribir) y más tarde abrió una escuela.
Tiempo después, a sus 19 años, leyó un libro de Cicerón en base al cual comenzó la búsqueda de la verdad y la sabiduría las cuales lo inspiraron durante toda su vida. Formó parte del Maniqueísmo, fundada por el persa Maqui, en donde había un dualismo del bien y el mal. El bien era el ámbito de la luz (espíritu) que era gobernado por Dios y el mal era el ámbito de la oscuridad (problemas) gobernado por Satán. Un día el mal invadió el bien y desde allí tienen una constante pelea. La forma de llegar a la salvación es mediante el conocimiento del ámbito de la luz, en donde el alma puede dominar los deseos carnales y así ascender al campo divino. El maniqueísmo destaca dos grupos según el grado de perfección espiritual: los “elegidos” (que tenían un nivel alta) y los “Oyentes” (que tenían un nivel más bajo). Con el tiempo se conseguirían rescatar todos los fragmentos de la luz divina y el mundo se destruiría, volviendo a separar la luz de la oscuridad.
Las razones por las cuales San Agustín se convirtió al Cristianismo son: La madre era muy cristiana y le enseño desde chico a orar. La influencia de San Ambrosio, quien lo ayudó a comprender los textos bíblicos. San Agustín fue proclamado a la vez Padre y Doctor de la Iglesia.
APORTES DEL AUTOR A LA FILOSOFÍA
DIOS, el amor y la caridad van en un primer plano en la vida intelectual. El pensamiento y la filosofía están movidos por la razón. La fe busca la comprensión.
EL HOMBRE EN EL MUNDO, el cual tiene una conciencia moral. El mismo debe conocer y querer la ley.
ALMA, es espiritual; la facultad de entrar en sí mismo. Las facultades del alma: memoria, inteligencia y voluntad o amor.

LA TESIS EN LA QUE SE BASA EL AUTOR
La Verdad: San Agustín hizo triunfar la posibilidad de conocer la verdad. Los escépticos dicen "no existe la verdad; de todo se puede dudar"; a lo que él replica "se podrá dudar todo lo que se quiere; de lo que no se puede dudar es de la misma duda". Dios: San Agustín que busca la verdad en el interior del hombre, hace énfasis: “Dios es la verdad”. Eleva de lo verdadero singular a la verdad una gracia a la que todo lo verdadero es verdadero para tener participación en ella. Dios el todo de lo verdadero, el ser bueno de todo lo bueno, el ser de todo ser. Así Dios es todo, pero a la vez no es nada de todo, ninguna categoría se le puede aplicar.
Creación: este concepto no es filosófico sino teológico. La creación proviene de un acto libre de la voluntad de Dios. San Agustín ve que no se puede resolver con nuestros conceptos espaciales y temporales. Alma: El alma tenía para él especial interés. "A Dios y al alma deseo conocer". El alma tiene un efecto el primado frente al cuerpo. Cierto que San Agustín no es ya pesimista acerca del cuerpo: el espíritu del cristianismo y su doctrina de la creación no lo permiten. No obstante, para San Agustín el hombre es propiamente el alma. Y así, seguirá pensándose, aun después de que en la alta edad media prospere la formula aristotélica de la unidad del cuerpo y el alma. El Bien: cuando San Agustín habla en lenguaje religioso, el bien no es para él otra cosa más que la voluntad de Dios. Pero cuando trata de descubrir los fundamentos más profundos, dice: "El bien se da con la ley eterna". Son las ideas eternas en la mente de Dios que, como para los platónicos, también aquí constituyen el fundamento de conocer, del ser y del bien. Son un orden eterno. No solo el hombre es bueno, también los seres son buenos y el conocimiento es verdadero, con tal que se orienten conforme a este orden eterno.
La Ciudad de Dios: siempre tendrá lugar en la historia del mundo la lucha entre la luz y las tinieblas, entre lo eterno y lo temporal, entre lo supra sensible y lo sensible, entre lo divino y lo anti divino. En su gran obra la Ciudad de Dios San Agustín, muestra cómo los poderes del bien tienen que luchar constantemente con los poderes del mal. Su sentido definitivo es el triunfo del bien sobre el mal.
CAPITULO IV
El capítulo cuarto, del Libro Primero de la obra La Ciudad de Dios, refuta a aquellos que piensan que el servicio de los muchos dioses venerados por los paganos es necesario para que la situación humana sea próspera, y a los que afirman que la actual desgracia terrible es la consecuencia de haber impedido ese servicio. Quienes blasfemaban, imputan a Jesucristo las calamidades que ellos padecían por la perversidad de su vida y sus crímenes y al mismo tiempo no advierten que se les perdona la vida por reverencia a nuestro redentor.
Juno, lugar privilegiado de Troya, ésta, madre del pueblo romano; asilo para los delincuentes, no logro amparar a los suyos, ni los libró del fuego y cuchillo de la furia de los griegos, siendo así nación que adoraba los mismos dioses; por el contrario pusieron en el asilo y templo de Juno a Phenix, y al bravo Ulises, para guardar el botín de piedras preciosas, tazones de oro macizo y ropas; que procedían de templos de todas partes por los saqueos e incendios. Alrededor estaban los niños y sus madres en prolongadas filas observando el rigor del saqueo. Eligieron un templo consagrado a la deidad de Juno, no para que dé el no se pudiese extraer los cautivos, sino para encerrarlos con mayor seguridad. Aquel asilo y lugar privilegiado no ya dedicado a un dios ordinario, sino consagrado a la hermana y mujer del mismo Júpiter y reina de todas las deidades, se compara con las iglesias de nuestros Santos Apóstoles se forma un paralelo.
En Troya los vencedores consideraban como un triunfo los despojos y presas que robaron de los templos, con el ánimo de distribuir el botín entre todos y no de restituirlo a los vencidos; en Roma volvían con reverencia y decoro las alhajas que hurtaban en diversos lugares pertenecientes a templos y santas capillas. En Troya, los vencidos perdían la libertad, encerraban y cautivaban, y en Roma conservaban ilesa la libertad con todas sus pertenencias; se prohibía rigurosamente el cautiverio. En Troya eran señalados de esclavos y en Roma eran rescatados y puestos en libertad. Finalmente la arrogancia y ambición de los Griegos escogió supersticiones del templo de Juno; en Roma la misericordia y respeto de los godos escogió las iglesias de Cristo para asilo y amparo de sus fieles. Virgilio describió la práctica que suelen observar los enemigos cuando saquean y destruyen las ciudades.
“La ciudad de Dios la componen cuantos siguen su palabra, los creyentes; la terrenal, los que no creen. Esa lucha continuará hasta el final de los tiempos, en que la ciudad de Dios triunfará sobre la terrenal, apoyándose San Agustín en los textos sagrados del Apocalipsis para defender su postura. De hecho, la oposición señalada será utilizada posteriormente para defender la prioridad de la Iglesia sobre los poderes políticos, exigiendo su sumisión, lo que ocurrirá en la alta edad media. Asegurada esa dependencia, San Agustín aceptará que la sociedad es necesaria al individuo, aunque no sea un bien perfecto; sus instituciones, como la familia, se derivan de la naturaleza humana, siguiendo la teoría de la sociabilidad natural de Aristóteles, y el poder de los gobernantes procede directamente de Dios.”
Dios, el ser que los filósofos piensan como la perfección absoluta y el principio de todo; y que la fe cristiana considera encarnado en la persona de Jesucristo, ha de haber tenido alguna razón para morir, según la propia fe, para la salvación de las almas. Aún nos cuestionamos: ¿En qué consiste esa salvación? y ¿cuando comienza esa salvación?; hay que esperar después de la muerte o podemos pensar que algún día en nuestra propia existencia cotidiana es posible disfrutar algo que se asemeje a una vida sin zozobra, ni angustia, ni temores; donde los hombres puedan gozarse la verdad, la creación, el bien, salvar el alma y encontrarse en la ciudad de Dios. Se creía que el cristianismo era capaz de realizar y dar validez al sacrificio de Dios que entrega a su hijo para que nazca y muera por los hombres.

LA OBRA EN UN CONTEXTO ACTUAL
Solo bajo la ensoñación de una utopía podemos imaginar una ciudad de tan grandes atributos; solo imaginable en el mundo de las ideas; solo relacionándola con lo divino; porque lo que concierne al mundo de los hombres, de lo terrenal y lo mundano, en la realidad de los tiempos modernos, solo podemos disfrutar de la creación, la del “hombre”, que mal formando la chispa divina, le da libertad a sus sentidos, busca la verdad en los otros, por que en sí mismo solo habita un alma prisionera del pecado; a aquel heredado desde el paraíso, que teme darle cuenta a un Dios, al cual solo conocerá cuando muera; porque en vida entregara todo a los placeres de la carne; sabrá en su conciencia, que en el juicio final el bien triunfara sobre el mal, la luz cubrirá las tinieblas y será el fin de un disfrute terrenal y el inicio de la incertidumbre de lo eterno.

La ciudad no fue la que soñó Platón; una democracia de todos para todos; ni la de Aristóteles, construida hombre a hombre gobernados por la razón; tampoco la de San Agustín, la ciudad de Dios. Hoy es la ciudad de los sentidos, la que construye el hombre; sembrada de gérmenes, con cultivos de delitos; mercaderes de la muerte; ciudad de delincuentes, que guardan la esperanza de una supervivencia supuestamente fácil a cambio de perder todos los principios y valores que lo identifican como humano; la ciudad con su producto el “delito”, se ha vuelto muy productiva, insensible e invencible. Pocos campos quedan que produzcan el bien y pareciese que en ésta, la ciudad de los hombres; las tinieblas cubren la poca luz, y en ese espacio gris y contaminado, la muerte encuentra su pasarela para ofrecerse, como solución, como disfrute o sencillamente como un estilo de vida.
No hay necesidad de legitimar la pena de muerte, esta se legitima a través de la misma practica, secuestrados, desaparecidos, desplazados, violadores, corruptos, delincuentes comunes, y de cuello blanco; toda una diversidad de maldad creada por el hombre para el servicio del hombre. Y el estado representado por políticos y articulados por los medios; queriendo solucionar los problemas cotidianos de una sociedad cansada de demagogia, invadida de noticias y recreadas con imágenes; que hablan de la crisis; de la amenaza de guerra con sus propios vecinos; de la soberanía en las fronteras; de los traficantes de drogas, de armas; de la trata de personas; de asesinos en serie; de violadores de niños; del maltrato; de padres asesinos de sus propios hijos; del riesgo ambiental; de la capa de ozono; del deshielo en los polos; de la contaminación; de la belleza y la muerte en el quirófano, de cientos de personas que quieren tener el estándar, para vivir en la ciudad de los sentidos; del sida y por qué no de la gripa AH1N1; de las fabricas en quiebra y de cientos, de miles de desempleados. Una forma sutil de apoderarse de la razón, y de acrecentar sus miedos y temores.

Si hay desempleados hay problemas para subsistir y a todo se puede acostumbrar el hombre menos al hambre, menos a no tener que llevarle de comer a sus familias. Por ello se cae en la tentación que ofrece la delincuencia; porque es la maquinaria la que pone el campo de cultivo para que la gente decente se arroje a su nuevo estilo de vida “el delito”, matizado por la muerte. ¿Dónde están las soluciones que ofrecen nuestros políticos?
Una dictadura no construye una sociedad justa a base de la caridad, en donde lo único que se hace es repartir el hambre. Tampoco la soberbia y el egoísmos; menos aun la iglesia, a través del temor al fuego eterno “Dios, al encarnarse, nos vino a decir: Id al fuego eterno porque tuve hambre y no me diste de comer, tuve sed y no me diste de beber, estaba enfermo y no me visitaste… etc.”. “Dijo también lo de los talentos, de las potencialidades que le da al hombre para que le produzcan, las capacidades humanas para que las desarrolle. ¿Qué hiciste con los talentos que te di? Los enterré. ¡Ah sí! los tenía, y lo que se hizo fácil se logró lo que costó trabajo ni siquiera se intentó”. El hombre hoy está solo, se siente solo y es más sencillo corromper su cuerpo, que purificar su alma. Al menos de corrupción sabe, pero de sanar no.
¿Cómo construir La ciudad de Dios; dentro de la ciudad de los hombres?; si éste ha levantado murallas y ha construido ciudades y ha vuelto a levantar las murallas, para que cada vez más la luz no llegue a las tinieblas y no se vea la pobreza, el hambre, la explotación, la deshumanización lastimera. Es cierto todo parece indicar la ubicación de la ciudad de los hombres. Es en un socavón; poco a poco construyó su ciudad, en busca del oro y las piedras preciosas y mientras más buscaba lleno de egoísmo, y de envidia, más se fue enterrando, ¿por qué erró su decisión de edificar?, era sobre su alma y no sobre su cuerpo. Edificar sobre su alma lo había llevado a la ciudad de Dios; lo que edifico sobre su cuerpo lo aprisiono en ese estrecho socavón donde hizo prisionera a su propia alma.

SINTESIS
San Agustín, trata en su obra, la historia de las dos ciudades, lo que quería hacer, era tomar la defensa de la religión cristiana contra sus acusadores y plantear la historia de la Ciudad de Dios. Hacía ya mucho tiempo que el autor venía meditando acerca de la oposición de las dos ciudades; la toma de Roma acelero el contenido de la obra. Es una obra que plantea su pensamiento filosófico, teológico y político. Muestra otro enfoque acerca de la creación y lo que nos espera en la vida después de la muerte. Su teoría de la historia procede de la que tiene sobre la naturaleza humana. Que a la vez deriva de su teología de la creación y de la gracia. No es una teoría racionalista, si se considera que se inicia y termina con dogmas revelados; pero sí es racional por la lógica estricta de su procedimiento e implica una teoría definitivamente filosófica y racional sobre la naturaleza de la sociedad y de la ley, y la relación entre la vida y la ética.

CONCLUSION
Mi postura sobre la posición de San Agustín en La Ciudad de Dios: discrepo en la concepción de la virtud en el hombre y de la lucha final entre el bien y el mal en un marco de lo divino. Con relación al planteamiento de la lucha eterna entre el bien y el mal; este tiene vigencia en los tiempos modernos, identificándola en la concepción del hombre, como un ser mortal, con un alma divina; esa lucha es interna en su ser; en la misma confusión de la definición de su propia naturaleza; (terrenal o divina), el hombre tiene conciencia de lo bueno y lo malo; pero adopta el libre albedrio, ¿Qué lleva al hombre a actuar y no temer a la ira de Dios?. ¿Dónde quedo el concepto de esperanza que plantea la ciudad de dios? Encuentro un paralelo entre la ciudad de dios en la antigüedad y la ciudad de los sentidos en la actualidad, en la que una se orientaba a la virtud, y la actual al delito. El hombre ha perdido la fe en sí mismo y la esperanza en Dios, por cambiar su búsqueda hacia el conocimiento y entretenerse con satisfacer sus sentidos; al buscar la comodidad de lo fácil tiene como producto la deshumanización.
Si tanta imperfección gobierna al hombre, ¿Por qué colocar tanto valor a las instituciones, si finalmente están conformadas por hombres? Considero que la necesidad del individuo de pertenecer a una sociedad, el entender que un hombre solo es gobernado por la razón, pero en el contexto de sociedad lo gobierna, la fuerza, el Estado y el temor, crea las instituciones que vienen a representar la soberanía, la que se ejerce a través de la voluntad de los hombres; en donde prima el interés individual sobre lo colectivo, dando paso a la corrupción.

BIBLIOGRAFIA.
Para la elaboración de este ensayo se tuvo en cuenta las siguientes lecturas:
Texto guía suministrado por el profesor
http://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_de_Hipona#Biograf.C3.ADa
http://www.webdianoia.com/medieval/agustin/agustin_filo.htm
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/402524.ensayo-sobre-la-cultura-la-ciudad-de-dios.html
http://mariedenazareth.com/2205.0.html?&L=3
http://eltranpas.wordpress.com/category/ensayo/
http://html.rincondelvago.com/san-agustin_4.html
http://html.rincondelvago.com/la-ciudad-de-dios_san-agustin.html

LA POLITICA "EL MESIAS" DE LOS TIEMPOS MODERNOS

Desde la antigüedad, el hombre estructuro las bases que lo gobernarían durante toda su existencia; por eso nos encontramos con los grandes pensadores, que desde su época y desafiando sus posibilidades para descubrir, entender y proyectar los conceptos que han tenido vigencia desde la historia del hombre y que aun rigen muchos de nuestros destinos, a base de observación y grandes reflexiones se fueron tejiendo una serie de pensamientos y estos fueron formando una serie de ideas; que a su vez, fueron generando una serie de sueños y entonces se hace presente las necesidades del hombre; como un detonante que nos gira a una época de grandes posibilidades y donde todo es posible de lograr.
Los campos en los que el hombre inicio su búsqueda estuvieron enmarcados tanto en el mundo material tangible, como en el campo espiritual; este ha generado toda una revolución del pensamiento; que luego el hombre ha materializado.
Hoy en día hablamos todo el tiempo de los avances tecnológicos, del genoma humano, de la vida en otros planetas, de robótica, de cibernautita, de telecomunicaciones, etc., todo el progreso que el cerebro le ha podido proveer al ser humano, y esto le ha servido para su desarrollo en su plano material, en su tendencia existencialista, competitiva y de dominio; poder para someter, para exterminar, poder para tener poder.
Leyendo a San Agustín, en la ciudad de Dios; la descripción que hace de la guerra entre Griegos y Troyanos; cobra vigencia en cualquier momento de la historia del hombre y si revisamos los conceptos que dieron origen al cristianismos; podemos en una mirada retrospectiva, enmarcar lo que es hoy nuestra realidad. Un poco mas vivenciada, un poco mas aprendida, pero en toda su conceptualización ya mas socializada. Nos encontramos, frente al concepto del bien y el mal, que San Agustín plantea en el texto la ciudad de Dios ; en los tiempos actuales se debe manejar con una mirada más desde la Fe; (la Fe como un regalos de Dios, que tengo la tarea de trabajarla todos los días); el bien definitivamente prevalece sobre el mal y la representación de la muerte de Jesús Cristo en la Cruz, vence el mal , vence el poder del mal; el bien no hay que pensarlo a futuro, el bien es una acción permanente del creyente. Cuando Dios plantea al hombre la opción del libre albedrio, le está hablando de libertad, para elegir el bien no para elegir el mal; cuando elegimos el mal estamos hablando de libertinaje y nada bueno se puede construir sobre lo malo. Hoy el accionar del hombre, nos marca una tendencia a vivirse la oportunidad desde lo malo; así lo registran los medios de comunicaciones, así lo padecen las víctimas, las victimas de todo por lo cual se pueda tener victimas, esto no es más que el reflejo de una Fe en crisis, una Fe que se cuestiona, una crisis que ayuda y busca que la Fe sea optima.
Frente al concepto de que el soberano habla al pueblo y esa es la vos de Dios; como entender hoy en día que la voz de nuestros políticos es la voz de Dios?; aquí tenemos que plantearnos el concepto de la conciencia, la conciencia como la capacidad de hacerse presente uno mismo; si tengo conciencia de mí, tengo libertad para elegir el bien y mis obras son buenas, entonces Dios está presente y es desde allí, que yo dirijo mi actuar; entonces podríamos entender el planteamiento y es de la única manera, porque si no se hace este discernimiento , no tendría aceptación el actuar de un hombre malo hablando con la voz de Dios.
Encuentro muy posible que una de las cosas que nos ha llevado a la crisis de Fe, es la ausencia de este discernimiento.
Lo individual prima sobre lo colectivo; un concepto por estos días muy aplicado, nos muestra como el hombre está actuando desde el egoísmo, desconociendo totalmente la presencia del otro; al igual el concepto de que el hombre es un ser social por naturaleza ; esto puede tener sus raíces desde la época de la revolución industrial; cuando el hombre se separa de su feudo, abandona su linaje, y se especializa en los oficios e inicia la época de la industrialización; se vuelve productivo, ya no se dedica por mística a su desarrollo; ahora se alquila para otro se subordina ante otro, se convierte en un ser productivo , competitivo dando un gran paso asia el egoísmo; ese que padecemos hoy, cuando mis intereses priman sobre el de los demás.
Con la política como aspecto fundamental para la sociedad; porque es la que organiza, se relaciona con el concepto de la esperanza, la que tiene el hombre, en la que pone todos sus sueños a realizar, por la que lucha, se exige, se optimiza, la esperanza es el motor de impulso, es la que va delante de nosotros halándonos, en la que fortalecemos nuestra Fe, la que renueva nuestra fuerzas, es esa luz que nos permite soñar en alcanzar nobles ideales; por que el hombre en su esencia es bueno; es la que nos permite creer en la recompensa de una vida buena y justa; es la que nos lleva al fin de una vida lograda (Ethos). Su ausencia no tiene cabida aun en la humanidad; marcaria el caos; que tan cerca estamos del caos? el hombre tiene que ser soñador, ingenuo, humilde y perseverante, para garantizar que la esperanza siempre va a estar presente, evitando el caos; soñador, porque solo en los sueños los anhelos más profundos se hacen realidad; ingenuo para soportar la maldad que lo rodea, que lo intimida, que lo daña , para poder seguir sin darle mayor importancia; humilde, para elaborar el perdón, para no olvidar comunicarse consigo mismo y con su entorno; debe ser perseverante porque está revestido de una terquedad, que si está bien direccionada, le puede salvar y tiene que perseverar en la Fe; porque a través de esta la razón acepta. La política es la esperanza, es el mesías que nos llevara a la tierra prometida.

jueves, 20 de agosto de 2009

sábado, 8 de agosto de 2009

A UN HOMBRE LO REGULA LA RAZON, AL COLECTIVO "LA FUERZA, EL GOBIERNO Y EL TEMOR"

UN HOMBRE LO REGULA LA RAZON, AL COLECTIVO
“LA FUERZA, EL GOBIERNO Y EL TEMOR”
ENSAYO
Ética a Nicómaco de Aristóteles; el presente escrito tiene como propósito entender el planteamiento de Aristóteles en el capítulo VI, inicia la investigación sobre la naturaleza de las denominadas virtudes intelectuales (dianoéticas). Habla de las virtudes intelectuales relacionadas con el saber teórico (Sabiduría, Ciencia e Intelecto); es una obra escrita en el siglo IV a. C. Este libro no fue escrito para su hijo Nicómaco como comúnmente se cree sino que recibió su nombre puesto que fue Nicómaco quien se tomó el trabajo de recopilar y organizar los escritos de Aristóteles con respecto a este libro, sobre la virtud y el carácter que tiene un papel importante en la ética aristotélica. Está compuesto por diez libros basados en notas sobre sus charlas en el Liceo. Es un análisis de la relación del carácter y la inteligencia con la felicidad. Este texto se desarrollará: Primero, ¿Qué es virtud?, definición; segundo, que plantea el autor?; tercero, se menciona una cita y se expresa mi interpretación; cuarto, manifestaré mi conclusión.
“Virtud es aquella fuerza interior que permite al hombre tomar y llevar a término las decisiones correctas en las situaciones más adversas para tornarlas a su favor, el virtuoso es el que está en camino de ser sabio, porque sabe cómo llegar a sus metas sin pisar las de los otros, porque pone a los demás de su lado y los lleva a alcanzar un objetivo común. El virtuoso es el que "sabe remar contra corriente". Es el alma y el espíritu el ser o el no ser de cada persona usando su corazón como el supremo mediador”.
“Una virtud es una cualidad positiva de un ser, persona o cosa, exponiendo mediante calificativos las ventajas de dicho ente. Es, también, una de las herramientas más importantes para el éxito”. El capitulo sexto es quizás el más importante para entender la ética de Aristóteles, plantea al inicio de la obra; la verdad es el bien superior, y este capítulo trata de la facultad del hombre que consigue este bien, el entendimiento. Además, es el intelecto el que nos dice dónde está el medio debido para realizar los actos virtuosos.
“Hay dos partes del alma y distingue las sub-partes de la razón, que serían el intelecto especulativo y el intelecto práctico, a los cuales corresponden la sabiduría y la sabiduría práctica (llamada prudencia) respectivamente. Tres cosas controlan el acto y la verdad en el alma: la percepción, el intelecto y el deseo. Pero los animales no racionales tienen percepción, así que no es el primer principio en el hombre. El intelecto práctico afirma y niega para que el deseo busque el bien y huya del mal. El bien del intelecto especulativo es la verdad. El bien del intelecto práctico es la verdad de acuerdo con el deseo recto. Así el primer principio de la acción como causa eficiente es la elección racional, es decir, de acuerdo con el fin; el principio de esto es el deseo, y así la elección racional requiere carácter. En otras palabras, el intelecto y el deseo se influyen mutuamente en el campo práctico, y la virtud depende del pensar y del carácter.”
En el intelecto hay cinco virtudes: el arte, el conocimiento científico, la prudencia, la sabiduría, y el entendimiento. El entendimiento, el conocimiento científico y la sabiduría se refieren a lo necesario, no a lo contingente, ni a lo que puede hacer el hombre. Por otro lado, el arte y la prudencia se refieren a lo que hace el hombre.
La prudencia es una virtud que permite descubrir el bien presente en una acción a realizar. Es la virtud intelectual del obrar humano, no solo en el sentido de obrar bien, sino de llegar a ser bueno por medio del obrar, pues ayudará a encontrar los mejores bienes humanos en relación con la acción. Las virtudes inferiores a la prudencia son: el deliberar bien, el juzgar bien, y el discernimiento.
La sabiduría concierne cosas más elevadas y universales, mientras que la prudencia concierne la verdad en relación a los actos humanos, la sabiduría está por encima de la prudencia, pues su objeto pertenece exclusivamente a la parte superior del alma”.
EN, VI, 1140b, 3-5, 20-23, 24-25: “Resta, pues, que la prudencia es un modo de ser racional verdadero y práctico, respecto de los que es bueno y malo para el hombre. [...] La prudencia, entonces, es por necesidad un modo de ser racional, verdadero y práctico, respecto de lo que es bueno para el hombre. [...] Está claro, pues, que la prudencia es una virtud y no un arte.” Se interpreta esta cita, entendiendo por prudencia una virtud que descubre el bien en una acción a realizar, hace parte del intelecto y se refiere a lo que hace el hombre. La prudencia a través de sus virtudes inferiores le permite al ser humano deliberar, juzgar y discernir frente a sus propios actos.
En conclusión en el capitulo sexto trata de las virtudes del entendimiento, que son las contemplativas. Plantea qué cosa es recta razón, cuántas son las partes del alma, qué manera de virtudes corresponde a cada una, por qué vías viene el ánimo a entender la verdad de las cosas, cuántas maneras de hábito se hallan en nuestro entendimiento. Declara qué cosa es ciencia, de qué géneros de cosas tenemos ciencia, qué cosa es arte, y cuántas maneras hay de artes, qué cosa es prudencia, y en qué cosas consiste, y que difiere de los hábitos, qué conocimiento es el que llamamos entendimiento, y qué cosas conocemos con él, qué hábito es sabiduría, y quién se ha de llamar sabio. Menciona las cuatro, partes de la prudencia: regir bien una familia, hacer buenas y saludables leyes, juzgar bien de las causas, proveer en común lo necesario, qué cosa es consulta, qué el buen juicio, qué el buen parecer, y a quién cuadra, en qué manera son útiles estos hábitos para la felicidad. Hace diferencia entre la bondad natural y la adquisita, todo lo que aquí plantea el autor, ha sido disponer los materiales para su edificio de república, que son los hombres y sus obras; los cuales, si están persuadidos que conviene vivir conforme a uso de razón y no a su voluntad, poco queda que hacer en ordenar una república, porque todos serán obedientes al buen uso de razón. En tanta variedad de hombres no se pueden todos regular por la razón, es menester la potestad, fuerza y gobierno para que, por temor de su daño, dejen los hombres de hacer lo que no dejan por amor de la virtud y uso de razón.
Cabe la reflexión; para Aristóteles, el paralelo del arquitecto en la construcción de su edificio y lo meticuloso y exigente en la consecución de sus materiales, diseño, cimientos, ladrillo a ladrillo que garantice la funcionalidad y permanencia de su creación; así se soñó Él su República; el diseño, “el hombre”; los cimientos, “La Ética”; ladrillo a ladrillo, “La Virtud”; las vigas de amarre, “ La Fuerza, El Gobierno, El Temor”; que garantizan la funcionalidad y permanencia de su magna obra, la república; construida de hombres para hombres.
BIBLIOGRAFIA
Para este ensayo se tuvieron en cuenta los documentos siguientes:
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica_a_Nic%C3%B3maco#Libro_II:_Elementos_de_la_virtudhttp://www.analitica.com/Bitblio/aristoteles/nicomaco01.asp#l1c2
http://www.google.com.co/search?hl=es&q=etica+a+nicomaco&meta=&aq=0&oq=etica+a+
http://www.paginasobrefilosofia.com/html/TeoriasEticas/EticaAristoteles/preari.html
http://www.boulesis.com/didactica/apuntes/?a=11
1. http://www.webdianoia.com/aristoteles/aristoteles_etica.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Virtud

¿LA FELICIDAD UN FIN TERRENAL O DIVINO?

¿LA FELICIDAD UN FIN TERRENAL O DIVINO?
ENSAYO


Ética a Nicómaco de Aristóteles, Capitulo II; el presente escrito tiene como propósito entender el planteamiento de Aristóteles en su moral filosofía, “en la cual pone como por su último fin, dibujar una república regida bien y con prudencia, porque éste es el último fin de la felicidad humana, de la que se puede alcanzar en esta vida, que de la otra él poca noticia tuvo, o, por mejor decir, ninguna”. Este texto se desarrollará: Primero, ¿Qué es Ética?, definición; segundo, que plantea el autor?; tercero, se revisa los planteamientos de Platón y Sócrates con relación a la Ética; cuarto, se mencionan algunas citas y se expresa mi interpretación; quinto, manifestaré mi conclusión sobre la Ética.
La Ética se relaciona con el estudio de la moral y de la acción humana, el concepto proviene del término griego ETHIKOS, que significa carácter. En el capítulo II, Aristóteles trata sobre “la felicidad del hombre, en qué consiste, por qué medios se alcanza y porque los medios son los hábitos de virtud; mediante quien fácilmente los hombres en buenos actos y ejercicios se ejercitan, por esto trata de las virtudes, como medios por donde se alcanza la felicidad”. En el capítulo II se lleva a cabo un estudio más detallado de la naturaleza de las virtudes intelectuales y de las virtudes morales. Las virtudes morales se alcanzan obrando, y las contemplativas aprendiendo; cómo las virtudes morales son medios entre exceso y delecto, y la materia en qué consisten son deleites y tristezas. Los actos antes de alcanzar hábito son imperfetos. “Pero como los materiales de que se ha de edificar esta república son los hombres, como en el edificio las piedras y maderos, antes de hacer su edificio de república, dispone la materia, que son los hombres y tratar de sus costumbres y obras y de las demás cosas que para alcanzar los hombres su último fin han menester”.
“Aristóteles expone sus reflexiones éticas en la "Ética a Nicómaco", fundamentalmente. Sus otras dos obras sobre el tema son la "Ética a Eudemo", que recoge elementos de la reflexión aristotélica de su período de juventud y, por lo tanto, anteriores a la teoría de la sustancia, por lo que contienen algunos vestigios de platonismo; y la "Gran Moral", en la que se resumen las ideas fundamentales de la "Ética a Nicómaco", por lo que lo que coincide con el Aristóteles de la madurez; ninguna de ellas aporta, pues, algo distinto a lo expuesto en la "Ética a Nicómaco" (en la "Ética a Eudemo", por ejemplo, se repiten textualmente cuatro de los libros de la "nicomáquea")”.
La ética de Platón, al igual que la socrática, identificaba el bien con el conocimiento, caracterizándose por un marcado intelectualismo. Por naturaleza el hombre tiende a buscar el bien, por lo que bastaría conocerlo para obrar correctamente; el problema es que el hombre desconoce el bien, y toma por bueno lo que le parece bueno y no lo que realmente es bueno. De ahí que Platón en la República, en la explicación del mito de la caverna, insista en que la Idea del Bien debe necesariamente conocerla quien quiera proceder sabiamente tanto en su vida privada como en su vida pública, una Idea de Bien que es única y la misma para todos los hombres. Para Aristóteles, sin embargo, en consonancia con su rechazo de la subsistencia de las formas, no es posible afirmar la existencia del "bien en sí", de un único tipo de bien: del mismo modo que el ser se dice de muchas maneras, habrá también muchos tipos de bienes.”
EN, II, 1105a, 28-33: “No basta que la acción tenga un carácter determinado para que la conducta sea justa o buena; es preciso también que el hombre actúe de un modo determinado: ante todo, que actúe a sabiendas; en segundo lugar, que proceda en razón de una decisión consciente y que prefiera esa acción por sí misma; finalmente, que actúe desde una disposición firme e inquebrantable.” Se interpreta esta cita: como la importancia de que la Ética califique la acción y que esta sea asumida por el hombre de manera consciente, que se de coherencia en su pensar, en su actuar; porque lo que es bueno para sí, es bien para la República.EN, II, 1106b, 24-35: “En las acciones hay también exceso y defecto y término medio. Ahora, la virtud tiene que ver con pasiones y acciones, en las cuales el exceso y el defecto yerran y son censurados, mientras que el término medio el elogiado y acierta; y ambas cosas son propias de la virtud. La virtud, entonces, es un término medio, o al menos tiende al medio. Además, se puede errar de muchas maneras [...], pero acertar sólo es posible de una (y, por eso, una cosa es fácil y la otra difícil: fácil errar en el blanco, difícil acertar); y, a causa de esto, también el exceso y el defecto pertenecen al vicio, pero el término medio a la virtud.” Se entiende esta cita: al hombre tomar una acción va estar en virtud de los contrarios, por lo tanto se identifican los extremos con el medio y se elije por el extremo que más se asemeje al medio para alcanzar más fácil la virtud.
EN, II, 1106b, 36-39: “Es, por tanto, la virtud un modo de ser selectivo, siendo un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquello por lo que decidiría el hombre prudente.” Se entiende en esta cita: el hombre acude a la razón y a través de esta decide su accionar, siempre en virtud de la virtud.
En conclusión: La Ética a Nicómaco afirma que toda acción humana se realiza en vista a un fin, y el fin de la acción es el bien que se busca. El fin, por lo tanto, se identifica con el bien. Pero muchas de esas acciones emprendidas por el hombre son un "instrumento" para conseguir, a su vez, otro fin, otro bien. Nos alimentamos adecuadamente para gozar de salud, por lo que la correcta alimentación, que es un fin, es también un instrumento para conseguir otro fin: la salud. Aristóteles dice que la felicidad es el bien ultimo al que aspiran todos los hombres por naturaleza esta felicidad se identifica con la buena vida, con una vida buena. La felicidad tiene varias interpretaciones, para unos es placer, para otros es riqueza, honores. La ética no depende del conocimiento de la definición universal del Bien, porque está encaminada a la acción, por lo que ha de ser en la actividad humana en donde encontremos los elementos (conciencia, razón y firmeza). La virtud, pues, se identifica con cierta capacidad o excelencia propia de una sustancia, o de una actividad.
La reflexión que se puede realizar con relación a ¿En qué consiste la virtud? A través del capítulo II, entendemos que la virtud es un estado de elección racional, que consiste en un medio relativo a nosotros y determinado por la razón, que tiene que ver con las pasiones y las acciones, cuando se habla de virtud moral o de carácter. En cuanto a la virtud intelectual es el estado para hacer las mejores acciones [ ] que mantengan la relación con el placer y el dolor. La virtud moral hace bueno al ser humano y le hace cumplir bien su actividad característica. El arte sólo requiere conocimiento, pero la virtud también requiere elección racional y un carácter firme. . La felicidad consiste en actuar en conformidad con la función propia del hombre. Y en la medida en que esa función se realice, podrá el hombre alcanzar la felicidad. Si sus actos le conducen a realizar esa función, serán virtuosos; en el caso contrario serán vicios que le alejarán de su propia naturaleza, de lo que en ella hay de característico o excelente y con ello, de la felicidad.

BIBLIOGRAFIA
Para este ensayo se tuvieron en cuenta los documentos siguientes:
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica_a_Nic%C3%B3maco#Libro_II:_Elementos_de_la_virtudhttp://www.analitica.com/Bitblio/aristoteles/nicomaco01.asp#l1c2
http://www.google.com.co/search?hl=es&q=etica+a+nicomaco&meta=&aq=0&oq=etica+a+
http://www.paginasobrefilosofia.com/html/TeoriasEticas/EticaAristoteles/preari.html
http://www.boulesis.com/didactica/apuntes/?a=11
1. http://www.webdianoia.com/aristoteles/aristoteles_etica.htm

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